miércoles, 14 de septiembre de 2016

PRONUNCIAMIENTO A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

  
  







PRONUNCIAMIENTO A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA


Frente a la vigente posibilidad de que nuestra universidad adecue su Estatuto a la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae (ECE), la Agrupación Universitaria Riva-Agüero (AURA) considera pertinente manifestar a la Comunidad Universitaria y a la opinión pública lo siguiente:

1.  Saludamos la reciente disposición del Rector de nuestra universidad, Dr. Marcial Rubio, para lograr la adecuación del Estatuto a la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, texto legislativo que regula la vida de las universidades católicas en todo el mundo y a cuyo seguimiento ha sido reiteradamente exhortada nuestra casa de estudios durante los últimos veinte años. Una temprana respuesta en este sentido hubiese evitado el justo retiro de los títulos “Pontificia” y “Católica”, y el lamentable desgaste que ha soportado la imagen institucional de nuestro claustro universitario.

2.  En dicho marco, los actuales miembros de la Asamblea Universitaria tienen en sus manos, por una parte, la oportunidad de dar un paso determinante hacia la reconciliación y, por otra, la responsabilidad histórica de definir el devenir de nuestra Comunidad Universitaria de cara a la celebración de su centenario.

3.  Felicitamos que el reciente proyecto de reforma estatutaria reconozca a la universidad como una institución de la Iglesia Católica, regida, consecuentemente, no solo por el Derecho Peruano, sino también por la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae y por el Derecho Canónico (Arts. 2 y 3 de la propuesta de reforma estatutaria). Tal pertenencia, plausible a ser reconocida por todos desde el momento en el que institucionalmente se ha considerado públicamente reformular su Estatuto según las disposiciones dadas por la Santa Sede, no hace sino renovar la misión y el objetivo que toda universidad católica tiene, esto es, “garantizar de forma institucional una presencia cristiana en el mundo universitario frente a los grandes problemas de la sociedad y de la cultura”, siendo para ello una de sus características esenciales “la fidelidad al mensaje cristiano tal como es presentado por la Iglesia” (ECE. Art. 13.3).

4.  Debe resaltarse que este reconocimiento, por parte del equipo rectoral y manifestado en la propuesta de reforma estatutaria, de que nuestra universidad es una persona de Derecho Canónico y le son aplicables todas las disposiciones canónicas pertinentes a la educación católica, supone que de manera manifiesta nuestra Comunidad Universitaria reconocería que, de aprobarse la referida propuesta de reforma estatutaria por parte de la Asamblea Universitaria, no volverían a permitirse, bajo ninguna circunstancia, eventos o manifestaciones internas y públicas que pongan en entredicho la identidad católica de nuestro claustro universitario.

5.  En ese sentido, es esperable la revisión de las líneas y directrices académicas vigentes en nuestra universidad con el objeto de suspender aquellos programas que contravienen tanto la identidad católica, su personería canónica, la protección de la dignidad de la persona humana, las dimensiones éticas y religiosas (Art. 49 de la propuesta de reforma estatutaria), la formación en principios morales, religiosos y de la Doctrina Social de la Iglesia (Art. 57 de la propuesta de reforma estatutaria), así como la elección de autoridades católicas, con observancia recta de la doctrina y una íntegra vida católica (Art. 90 de la propuesta de reforma estatutaria).

6.  Es saludable el reconocimiento, por parte del mismo equipo rectoral, que la administración de los bienes de nuestra Comunidad Universitaria se darían acorde a las disposiciones estatutarias “sin perjuicio de las disposiciones y condiciones relativas al uso y a la administración de los bienes estipuladas por los donantes en el acto de constitución de los legados y donaciones, ya existentes o futuros” (Art. 140 de la propuesta de reforma estatutaria), ya que significaría el reconocimiento de que la administración de los bienes provenientes de la fortuna legada por Don José de la Riva – Agüero debieran seguir sus disposiciones testamentarias, es decir por medio de una Junta Administradora perpetua y con participación de un representante del Arzobispado de Lima.

7.  Acogemos con esperanza la participación de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) en el sostenimiento de la vida espiritual y de la identidad católica de la universidad. Así, ofrecemos un apoyo decidido a todos los esfuerzos que nuestros obispos realicen para que esta casa de estudios responda coherentemente al llamado permanente de ser: “una presencia, por así decir, pública, continua y universal del pensamiento cristiano en todo esfuerzo tendiente a promover la cultura superior y, también, a formar a todos los estudiantes de manera que lleguen a ser hombres insignes por el saber, preparados para desempeñar funciones de responsabilidad en la sociedad y a testimoniar su fe ante el mundo”[1].

8.  En relación con lo anterior, destacamos con alegría que, en distintos momentos, la CEP haya iluminado la conciencia de los fieles, protegido los derechos humanos y promovido el bien común en la sociedad, al manifestar con valentía y claridad los efectos perniciosos del aborto[2], la equiparación de las uniones entre personas del mismo sexo al matrimonio[3], la distribución de la píldora del día siguiente[4], entre otros. Dado que, penosamente, hemos de reconocer que el ambiente que encontrarán nuestros pastores dentro de determinadas instancias del claustro universitario, será abiertamente hostil y contrario a las enseñanzas de la Iglesia Católica en éstos y otros aspectos.

9.  Así, en consonancia con el numeral 2 de este pronunciamiento, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación ante situaciones que hemos conocido por experiencia propia y por testimonios de miembros de la Comunidad Universitaria que, hasta la fecha, nos siguen llegando. Esto es que, la universidad no actúa conforme a su identidad católica; por el contrario, sin considerar ahora las mofas –incluso de docentes- hacia autoridades eclesiásticas y hacia quienes pretendan aportar en las aulas reflexiones desde la Doctrina de la Iglesia, se desarrollan programas y actividades antagónicas a las enseñanzas de la Iglesia. Por citar solo algunos ejemplos:

 - La Maestría de Estudios de Género.
 - Los enfoques o cursos de Género en diversas facultades, especialmente, las de letras.
 - El financiamiento a proyectos de políticas públicas para la diversidad sexual por parte de la Dirección Académica de Responsabilidad Social – DARS.
 - El aval institucional ante eventos y actividades contrarios a la Doctrina de la Iglesia Católica, como la recolección de firmas en pro de la despenalización del aborto o realización de la "Semana por la Diversidad Sexual".
 - La anuencia y promoción de colectivos LGTB, como se da en las ferias anuales de derechos humanos.

10.  Finalmente, exhortamos a los miembros católicos de la Comunidad Universitaria a no tener miedo de vivir libremente su fe, denunciando con valentía los hechos que vulneren tanto a la identidad cristiana de la institución, como a su derecho a recibir una formación conforme a sus convicciones religiosas. Ello pues, no solo bajo ese propósito nació en 1917 esta universidad, sino que, como bien ha rescatado la CEP del Santo Padre Benedicto XVI, existe “el derecho de los alumnos a acudir a una universidad (…) creada y dotada de un patrimonio para brindarles educación universitaria católica, en el marco de la legítima autonomía que la Iglesia siempre ha reconocido a este tipo de instituciones”. Asimismo, resulta valiosa “la actitud de aquellos miembros de la Comunidad Universitaria que aspiran a mantener la identidad católica en la universidad”[5].



Pando, 14 de setiembre de 2016.




[1] CONCILIO VATICANO II, Declaración sobre la Educación Católica Gravissimum educationis, n. 10: AAS 58 (1966), p. 737.
[2] CEP. “No matarás al niño en el seno materno”. Comunicado de 1 de julio de 2014.
[3] CEP. “Unión Civil entre personas del mismos sexo”. Comunicado de 3 de abril de 2014.
[4] CEP. “Sobre la Píldora del Día Siguiente”. Comunicado de 24 de agosto.
[5] Comunicados de la CEP del 24 de julio y 7 de agosto de 2012.

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