domingo, 10 de julio de 2016

¿Qué es ser católico? Parte II – ¡No te confundas, Rosa María!


Como lo manifestamos en la primera parte de nuestro artículo, publicado el domingo pasado[1], parece ser que para algunos está de moda presentarse públicamente como "católicos" para en seguida sostener algo abiertamente contrario a la fe que dicen profesar. Ejemplos, lamentablemente, no faltan. Recuérdese cómo en su momento Susana Villarán adujo ser muy católica pero seguidamente señaló ser partidaria de la Unión Civil[2]. Así también, Mercedes Aráoz (la electa segunda vicepresidenta) se encuentra a favor del aborto por violación pero declara ser una mujer de católica formación[3], además de participar en la última Marcha del Orgullo LGTBI 2016[4]. Y si queremos agregar una iniciativa que desborda la incoherencia, no podríamos dejar de mencionar a las autoproclamadas "Católicas por el Derecho a Decidir"[5], organización conocida por defender  “la despenalización y legalización del aborto, afirmando el derecho de las mujeres a servicios de aborto seguro y gratuito”.

Mercedes Aráoz y Susana Villarán en la Marcha del Orgullo LGTBI 2016 y 2011, respectivamente.
Fotos: Facebook.
Sin embargo, el motivo que nos trae hoy a escribir una segunda parte del artículo, no es porque hayamos olvidado desarrollar algún asunto en particular, sino que Rosa María Palacios (RMP) se refirió a nuestro artículo vía Twitter y quisiéramos pronunciarnos al respecto.

Publicado en Twitter: @rmapalacios
Hubiese sido bueno que RMP fundamentase su posición y otorgase argumentos de fondo, pero empezó utilizando un recurso muy conocido: ella, como la víctima, la "pobre pecadora", y a quienes tiene al frente, los fariseos acusadores. Pero, no te confundas, Rosa María. Todos somos pecadores. Todos nos equivocamos. Sin embargo, las enseñanzas de la Iglesia sobre moral y doctrina son bastante claras. En tal sentido, nuestro artículo apuntaba a pedir coherencia a quienes dicen ser católicos, pues resulta contradictorio que te llames católica y sostengas que no hay inconveniente con estar a favor de la Unión Civil entre personas del mismo sexo, manipulando - lo que es peor- la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) para concluir que ello es posible.

No hace mucho, el padre Arroyo te ha dado una respuesta contundente[6] y, como bien sabes, es de católicos prestar atención a lo que los pastores de tu Iglesia aconsejan. Por lo tanto, nuestra postura no pertenece a un “segmento” de la Iglesia -mucho menos, una opinión personal- , sino que es un reflejo de lo que la Iglesia Católica dice al respecto. Hay muchas fuentes teológicas que sirven como punto de partida[7], por lo que al responder podrías citar diversos documentos católicos y no solo un fragmento –aislado e incompleto- de lo que señala un documento de la Iglesia. Y te dejamos este, para que no lo pases inadvertido:

“La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad”[8].

No haces ningún favor a la Iglesia cuando justificas tu opinión, pues confundes a quienes equivocadamente podrían creer que transmites una lectura correcta de la fe y -lo peor de todo- favoreces que se propague más esa corriente, por medio de la cual muchos son "católicos" pero son "pro-aborto", "pro-matrimonio gay", "anti-Iglesia", "anti-Papa", etc. Es muy simple: o eres católico o no lo eres. Uno elige libremente serlo o no, Rosa María, pero por favor no pretendas sostener que se puede ser “católico” para unos temas y para otros no. No se busca ganar un concurso de mayor cantidad de fieles para la Iglesia. Si quedan pocos pero coherentes, no hay problema. Es mejor ello, que una masa de "católicos" a su manera.

Esperamos que luego de demostrar el mal uso o manipulación que de los documentos eclesiales has hecho, no recurras a la victimización ("soy solo una pobre pecadora") o a la ridiculización ("señores perfectos"), sino que, con el corazón abierto, te dispongas a profundizar en los documentos señalados en los pie de página del presente artículo. Si eres católica, considéralo seriamente. Si no lo eres, no hay problema pero, consecuentemente, no digas que eres católica cuando quieras persuadir a tus seguidores sobre las "bondades" de la Unión Civil o “sustentar” desde documentos de la Iglesia su legitimidad.

Finalmente, a nuestros apreciados lectores, les aconsejamos que  si desean saber qué es ser católico, remítanse a las enseñanzas de la Iglesia Católica contenidas en sus documentos (CIC, Biblia, encíclicas, entre otros textos de la Iglesia Católica, interpretados todos ellos de manera conjunta, claro está), y tomen en cuenta las palabras de los pastores de nuestra Iglesia (Papas, obispos  y sacerdotes). No se confundan y crean que la posición de la Iglesia Católica la define un líder de opinión. Tampoco crean que la posición de la Iglesia la definimos nosotros. Solamente revisen lo que señala la Iglesia Católica al respecto, apoyándose tanto en documentos eclesiales como por lo expresado por sus pastores. Solo así comprenderán qué dice la Iglesia sobre un tema en cuestión. No está bien, pues, manipular la fe para transmitir una idea que no está completa, y peor aún, descalificar a quienes se atreven a evidenciarlo.




[1] AGRUPACIÓN UNIVERSITARIA RIVA-AGÜERO. “¿Qué es ser católico?”.
[2] MUNICIPALIDAD DE LIMA. “Alcaldesa Susana Villarán: ‘Dejemos atrás la discriminación e intolerancia’”. Canal de Youtube. Consulta: 05 de julio de 2016.
[3] AL ESTILO JULIANA. “Al estilo Juliana - Mercedes Aráoz - Últimas encuestas - 04 febrero 2016”. Canal de Youtube. Consulta: 06 de julio de 2016. Ver a partir del minuto 26:51
[4] LA REPÚBLICA. “Mercedes Araoz y Verónika Mendoza desfilaron en Marcha del Orgullo LGTBI”.
Consulta: 10 de julio de 2016.
Ver: <http://larepublica.pe/sociedad/782090-mercedes-araoz-y-veronika-mendoza-desfilaron-en-marcha-del-orgullo-lgtbi>.
[5]CATÓLICAS POR EL DERECHO A DECIDIR. Carta de Principios de la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir.
[6] P. MARIO ARROYO. “No te confundas Rosa María”. Diario Lucidez.
[7] CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Los invitamos a leer los puntos 2357, 2358 y 2359, y no solamente el extracto del punto 2358 que señaló Rosa María Palacios.
< http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html>.
CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”
EXHORTACIÓN APOSTÓLICA AMORIS LAETITIA DEL PAPA FRANCISCO. Puntos 250 y 251.
[8] Punto 11 de las “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”.

domingo, 3 de julio de 2016

¿Qué es ser católico?


"Tal es la naturaleza de la fe católica, que no admite más o menos, sino que debe ser sostenida como un todo o rechazarse como un todo".  Tales palabras de Benedicto XV (Papa durante el periodo 1914-1922) cobran especial importancia hoy en día, pues pareciera que el término “católico" -tras ser  definido de tantas y contradictorias maneras-, ha perdido totalmente su sentido.

Siendo así, el ser “católico” hoy, es entendido de acuerdo a lo que señale un líder de opinión actual o un medio de comunicación masivo, cuando lo correcto -y lógico- es  acudir a la bibliografía base del catolicismo: el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC). Por ejemplo, así tenemos que para algunos periodistas -que se jactan de haber estudiado en colegios católicos y haber profundizado el CEC- ser católico es sinónimo de prestar su imagen a favor de la Unión Civil[1], desconociendo que la Iglesia Católica se ha pronunciado abiertamente contra ese tipo de reconocimiento legal[2]. Tal es el caso de la  periodista Rosa María Palacios, que pareciera que le es complicado entender qué es católico, por más que ella se defina como tal.

Foto: Campaña Parejas Imaginarias.
Otra persona que no nos deja de sorprender es la aún primera dama Nadine Heredia, quien comulga en la misa del Te Deum de Fiestas Patrias, pero posa junto a sus hijas en una foto apoyando el aborto por violación[3]. Sus tan famosas palabras “¿Tan difícil es caminar derecho?” se ajustan a un nuevo contexto: ¿tan difícil es actuar coherentemente? Pareciera que para la Sra. Heredia es complicado actuar íntegramente, o por lo menos obrar de acuerdo con lo que piensa, pues ella se muestra como católica en algunos espacios pero en otros, piensa y actúa opuestamente.

Foto: Twitter @NadineHeredia
Y no olvidemos a algunos medios de comunicación y redes sociales, los cuales, lejos de informar imparcialmente, destilan sus tintas contra la religión católica: que el Catolicismo se opuso al progreso humano, a la igualdad de derechos de la mujer y a la educación; que ser católico es retrógrado, fanático y extremista; que estar a favor de la vida y la familia natural es ser anticuado, homofóbico e intolerante…

Hoy, para muchas personas, ser católico coherente -no un “católico” al estilo Palacios o Heredia-  resulta extraño: es ser un católico “ultraconservador” o “fanático”. Sin embargo, la verdad es que no se debería ser “más o menos católico” (y es aquí cuando retomamos las palabras de Benedicto XV), sino se es o no católico.

¿Pero qué significa ser católico?

La palabra “católico” tiene su origen en los vocablos griegos "kath” (según) y “holon” (totalidad). Entonces, etimológicamente, católico significa “según la totalidad”; es decir, aceptar la totalidad de la doctrina de Jesús, tal como la encargó a la Iglesia para que la predicara y difundiera a través de la sucesión apostólica. Es debido a esa integridad, que no se puede hacer una selección de las enseñanzas de Cristo[4]. Resulta incoherente, entonces, llamarse católico y vivir en constante rebeldía contra las enseñanzas de Jesús o de su Iglesia.

Ser católico significa practicar la fe de Jesús, reflejada en los Mandamientos y Sacramentos, así como abrazar la totalidad de las enseñanzas de su Iglesia. Significa vivir una teoría puesta en práctica, con todos los obstáculos y dificultades que esto pueda conllevar. Significa mucho más que creer en Dios e ir a misas los domingos. Significa vivir lo que reza el Credo, resumen por excelencia de nuestra fe.

Si bien es cierto que hay personas que desconocen algunas verdades de fe, esta situación es muy distinta a aquellas que, conociendo las enseñanzas de Cristo, las rechazan deliberadamente y defienden un modo de pensar contrario. Es aquí donde nace nuestro deber como católicos al profundizar nuestra fe, pero también al denunciar ese tipo de incoherencias, las cuales tenemos que experimentar día a día -lamentablemente- por parte de quienes dicen también ser católicos.





[1] RPP NOTICIAS. “Campaña ‘Parejas Imaginarias’ busca decir ¡Alto a la homofobia!”.  Consulta: 16 de junio del 2016.
[2] CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, 2003. “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”.
[3] EL COMERCIO. “Nadine Heredia se mostró a favor de despenalización del aborto”. Consulta: 13 de junio del 2016.
[4] «Están plenamente incorporados a la sociedad que es la Iglesia aquellos que, teniendo el Espíritu de Cristo, aceptan íntegramente su constitución y todos los medios de salvación establecidos en ella y están unidos, dentro de su estructura visible, a Cristo, que la rige por medio del Sumo Pontífice y de los obispos, mediante los lazos de la profesión de la fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión. No se salva, en cambio, el que no permanece en el amor, aunque esté incorporado a la Iglesia, pero está en el seno de la Iglesia con el "cuerpo", pero no con el "corazón" (CEC, p. 837).