miércoles, 29 de abril de 2015

¿Concebir seres no humanos?

Hace poco escuché, con bastante desagrado, ciertos argumentos en los cuales se hacía un risible cuestionamiento acerca de la humanidad de la célula concebida después de la unión del espermatozoide con el óvulo.

Según estas ideas, el ser vivo que se desarrolla dentro de la mujer en los periodos de gestación solo podría ser considerado persona cuando sea capaz de pensar (aunque les parezca surrealista, estas ideas existen). Los que defienden esta posición señalan que se basan en la ciencia pero no proporcionan datos, y aun si los proporcionasen, desconocen por completo que actualmente la biología molecular, la embriología médica y la genética han arrojado mayores luces para responder a la pregunta sobre el inicio de la vida humana. Hoy, la ciencia avala con plena certeza que la vida empieza con la fecundación, es decir, con la fusión del espermatozoide y el óvulo[1].

Según los defensores de la postura contraria, lo que resulta de la unión de un óvulo y un espermatozoide es solo una célula más y no una persona. Sin embargo ni siquiera va por allí la cuestión. Lo que me sorprende sobremanera es que señalan que los argumentos providas que defienden la naturaleza humana son “pseudocientíficos”, lo que no implica solamente descalificar nuestra posición, sino también desautorizar al mismo padre de la Genética Moderna, el Dr. Jerome Lejeune, a quien la Ciencia reconoce como uno de los más calificados investigadores en Genética, quien señaló: "Aceptar el hecho de que después de que la fertilización un nuevo ser humano cobra vida, ya no es un motivo de pruebas u opiniones: es simple evidencia".

Pregunto: ¿el hecho de que esta célula recién concebida tenga un código genético propio es pseudocientífico? ¿Que esta célula se desarrolle de manera autónoma creando su propio organismo es pseudocientífico? ¿Que esta célula viva para sí misma y no para la portadora -como lo haría una célula común del cuerpo- es un hecho pseudocientífico? Si es sólo una célula, entonces ¿qué función cumple en el cuerpo?

Ante la inundación de flyers con la frase “¿obligarías a tu madre o hermana a tener el producto de una violación?”, debo señalar algunas observaciones. Primero, ¿“obligarlas”? en realidad, ¿tenemos la opción de “obligarla” a ser madre de un niño o de convertirla en el verdugo de su propio hijo? Segundo, ¿”producto”? Debería preguntar ¿en qué fábrica se hace?, ¿cuándo caduca? Absurdo término para referirnos al ser humano. Tercero, ¿es justificado matar a un niño por el modo en que fue concebido? Si tu respuesta es “sí”, debes aceptar que volvemos a aquellos tiempos en que unos pocos eligen quiénes merecen vivir y quiénes no. Cuarto, ¿el aborto (un acto posterior) soluciona el trauma de la violación (un acto anterior)? No. Por el contrario, bien advierten los investigadores, el aborto perpetúa la violencia contra la mujer, originando un daño mayor al que ya tiene[2].

Es por eso que defendemos la vida desde su concepción, pues consideramos al ser humano digno no por las circunstancias que lo rodean sino por sí mismo, por el solo hecho de ser persona. Este ser humano no puede valer menos que otro ser humano -como su madre- y tampoco valer más: ambos son iguales en dignidad, merecen protección y tienen derecho a vivir.

Esta percepción de la vida humana desde su concepción ha ido plasmándose en las corrientes provida a lo largo del mundo. En Latinoamérica se ha buscado proteger esta realidad de manera paulatina pero firme a través del “Día del niño por nacer”. Esta fue una iniciativa del expresidente argentino Carlos Menem en 1999, mediante decreto 1406/98 del 7 de diciembre. La primera celebración tuvo lugar el 25 de marzo de 1999, pero poco antes Menem escribió una carta a todos los presidentes de América Latina, España, Portugal y Filipinas animándoles a sumarse al proyecto[3]. Desde entonces, varios países han ido abrazando la iniciativa. En el Perú, el Congreso de la República aprobó en enero del 2002 constituir el 25 de marzo como "Día del Niño por Nacer”.

Aún falta mucho por realizar, pero se está avanzando. Ante todo es conveniente rescatar que ideas como las mostradas en los primeros párrafos se están expandiendo. El egoísmo, la cultura del descarte, la idea trastocada del éxito, la propia búsqueda del placer solo por placer, entre otros, obtienen una presencia cada vez mayor en la actualidad aunque atenten contra valores como la vida. Sin embargo, hace semanas atrás, la Marcha por la Vida, iniciativa que tuvo lugar el 21 de marzo de 2015 en Lima, fue histórica, pues demostró a una juventud provida con ideales firmes y con compromiso ciudadano. Se vislumbra así un mejor futuro para nuestra sociedad, en el que el respeto a la vida sea un pilar fundamental de un crecimiento social, seguro y próspero, donde nadie sobre.






[1] Véase la secuencia de citas que la universidad de Princeton recoge para sustentar que la vida humana inicia desde el momento de la concepción: